MIGUEL DELIBES

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El 12 de Marzo del 2010 nos dejó el gran escritor, el maestro, el que por méritos, merecía haber sido “Premio Nóbel”.

Miguel Delibes. En unas declaraciones afirmaba, que para escribir un libro él necesitaba, un personaje, un paisaje y una pasión. En los últimos días se ha escrito mucho sobre él, en estas breves líneas queremos fijarnos en su última novela El Hereje se publico en 1998

El Hereje es un libro que contiene una historia de amor, un libro con grandes connotaciones religiosas y un libro de pequeñas rutas, los paisajes, y en este tema es donde queremos detenernos (fue reconocido en su ciudad con la creación de La Ruta del Hereje). Delibes no es repetitivo, en la ruta, él comprende, (es un autor que describe la realidad de una forma impresionante), que el viajero, pasando constantemente por el mismo camino no lo ve de la misma forma, unas veces lo ve:

 

“iniciado mayo, por el camino de toro. hacía un día templado, de sol franco, y los grillos aturdían en las orillas del camino. las lluvias de otoño y primavera habían caído regularmente y las espigas anunciaban una prieta granazón. también los palos de los sarmientos se esponjaban y, de no presentarse una insolación prematura, la uva maduraría a su ritmo y, a diferencia del último año, se recogería una buena cosecha. desde las cuestecillas de la voluta, salcedo divisó el cerro picado y, a su pie, el pueblo de pedrosa, entre las viñas, apiñado a la izquierda de la iglesia. el día estaba tan claro que, desde la mota del niño, se divisaba el soto del duero, con álamos y negrillos a medio vestir, y, tras él, el verde oscuro de los pinares, pino carrascos y pinos negros, plantados en las tierras arenosas al comenzar el siglo.” (Don Bernardo)

 

Posteriormente su hijo hace las mismas rutas varias veces:

“la liviandad de cipriano, la velocidad del caballo y el dédalo de atajos y trochas que había llegado a conocer le permitían llegar a pedrosa en poco más de dos horas. iniciaba el viaje faldeando las colinas, doblaba en la senda de geria y desde allí, en línea recta, entre los majuelos, atravesaba villavieja y villalar y accedía a pedrosa por los trigales, sin desviarse. en algunas gayolas, a la puerta, se sentaba un hombre y un perro ratonero le ladraba al pasar el caballo. en ocasiones había también niños que le decían adiós con la mano.

 

Como podemos ver la descripción de la ruta de Delibes esta llena de elementos de la naturaleza, que incluyen, el paisaje, animales, árboles, y niños, “los grillos aturdían a la orilla del camino” “había también niños que le decían adiós con la mano”. Leer a Delibes, supone concentrarse hasta el limite en la lectura, el lector se adentra tanto, que llega forma parte de los personajes e intriga de la novela. Esta viendo y viviendo el argumento y también el paisaje con todos los elementos que conlleva.

 

Hemos querido referidnos a esta novela en el año de su muerte, por que siendo la última se puede recomendar como una obra maestra.

 

Para terminar hay que decir que todas las novelas de Delibes están recomendadas, pero lo que ocurre con esta obra en concreto es que para determinados lectores las 20 primeras paginas son muy duras y algunos no continúan. Compañero lector una vez superado el comienzo, descubrirás que es una de las mejores novelas que has leído.

Con esta novela, Delibes consiguió el Premio Nacional de Narrativa.

 

Angel

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